Al mediodía,
un interminable estremecimiento
una histórica documentación de aquello que yace en lava marmólea
y se aleja en corrientes de mariposas.
Subsistes entre saqueos
de oro, tierra, fiambre pardo,
mientras estrías de arena entumecen tus pies
y los hacen ondas que regresan.
Tomas una mano,
juegas al cacique,
buscas entre empalizadas tu cuerpo vestido de harapos,
quitas las telas ralas que te cubren
el manto amortaja tu piedra.
Finges sorpresa ante el descubrimiento.
Ambos sabíamos esa nota
música de antenas
vacío de cuerpo
emplasto de tiras de mortajaHombre de Brittia
Tomas las velas de los barcos
Las recoges enrolladas,
Remas con brazos inseguros,
fuertes solo durante ese sueño.
Y hundes una vez más tu remo en las aguas.
Tomas el aliento que te es dado por el impulso irracional que guía tu viaje.
Tu embarcación se descarga
sola, sin ayuda
mientras ruegas que tu nombre no sea dicho
Dejas los remos y desenrollas las velas.
Sabes que navegarás día y medio
A merced del viento.
Llegarás a tu hogar
La burbuja rosada.
Hilos de fuego, de luz, de incertidumbre y humo
se cuelan por tu espalda, la calientan
juegan en un vals de abrazos
se hacen humo sólido
que aspavienta la caperuza de una niña imperceptible
y se hacen magma de manzana
arroz de tortugas
caminan en tu prado
entre las morenas distancias de sal y agua
aparecen entre garras doradas
con estrias de jarabe dulce.
Se publica de acuerdo al original